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Pretender ser de otra forma ocasiona un enorme sufrimiento y frustración. Es hora de que sepas que no puedes ser de otra forma. Lo que puedes es mejorarla.

En nuestro extracto del artículo manifestamos un matiz muy importante ante lo que es un cambio personal. Lo que consideramos un cambio en una persona no es un cambio de la esencia de lo que uno es sino un cambio comportamental que ha dejado de expresarse de cierta forma. Dejar de ser una persona egoísta por otra altruista no cambia a la persona. Dejar de ser una persona miedosa por una más valiente no es un cambio de persona. Todo son expresiones simétricas de la misma cosa. Lo que uno es. Diferenciar a las personas por sus inclinaciones o creencias es algo muy peligroso y ha ocasionado grandes males aún no superados en la humanidad. Es una de las cuestiones más importantes de nuestra historia, llegar a entender que es aquello que nos diferencia y que es aquello que compartimos todos. Por amplio marco que sea el comportamiento humano no se deja de ser como uno. Por horrenda que sea la expresión humana, humana es. Y tendremos en algún momento que asumirlo, y dejar de huir de esa responsabilidad histórica con nuestra especie.

La mejor versión de uno mismo

Vamos a utilizar la clásica forma de clasificar las versiones del software como metáfora del cambio comportamental. Vamos a otorgarle algunos valores equivalentes a lo que suelen representarse en éstas tecnologías. Lo primero que tendremos que identificar que es una versión humana. Y para ello deberemos definir un concepto de lo que es un ser humano, aunque sea vagamente, y en ello comprobar que hay versionable.

versiones software

Un ser humano nace…

La ciencia aún no se ha puesto de acuerdo en si los seres humanos venimos a éste mundo con unos talentos innatos, o por el contrario, como una tabula rasa en blanco para recibir todo el condicionamiento externo. Muy probablemente sea un tercer camino. Que seamos un potencial por descubrir que se expresa o no según se nos condicione en vida. Entonces, para marcar la primera versión de un ser humano sería el desarrollo físico-cognitivo que marca el crecimiento infantil. Éste niño o niña tendrá que desarrollarse y manifestar todas las cualidades principales que definen a un ser humano sano. Su motricidad fina, su capacidad de movimiento, el pensamiento abstracto, la teoría de la mente, y en general, todo el aspecto psicológico y físico que se pretende debe alcanzar todo individuo. Ésta sería la primera versión. La versión 0 es el nacimiento y el desarrollo de todas las cualidades que definen a un ser humano la versión 1. Vamos a decir que esto se produce mejor o peor, alrededor de la edad de los siete años. ¿Por qué consideramos que un niño de siete años ya dispone de una versión superior? Porque es irreversible todo lo que ya ha alcanzado. Porque ese niño, salvo accidente grave, no podrá retroceder en su desarrollo. Habrá integrado totalmente todas las habilidades esenciales del comportamiento humano. Ahora solo puede mejorarlas o quedarse estancados en ellas. Y otra cosa importante. El desarrollo del concepto del yo en los niños y niñas tiene un precio. Suele bajar su capacidad de comprensión y memoria. Éste es el motivo por el cual los niños y las niñas son capaces de interiorizar un sinfín de idiomas mientras no desarrollen su identidad de forma fuerte. Evidentemente después tendrás facilidad para aprender un nuevo idioma. Pero todo aquel idioma que no hayan recibido en esa época pre-pueril, no le quedará innata. Por tanto la versión 0 puede asimilar funciones esenciales de forma más rápida y eficaz. después con la integración de la versión 1, como en el asunto de los idiomas, tendremos mayor o peor facilidad, pero jamás esa integración total.

Nuevas habilidades

El niño o la niña sabe hablar, se mueve sin problemas por el mundo, razona, siente, y en general es un standard de ser humano. Seguramente habrá desarrollado a ésta edad que hemos marcado, algunas inclinaciones personales que lo definan como individuo. Esto significa que el niño o la niña será más tímido o extrovertido, más dado a los números o a la lectura, más dado al juego con amigos o al juego solitario. Entenderemos perfectamente que seguirá siendo un niño o una niña tanto el niño extrovertido como el tímido, tanto el niño que le gusta las mates como aquel que es parlanchín, o le gusta leer cuentos, tanto el niño que juega en el parque como el que juega en solitario con sus juguetes. Así, ya disponemos de la idea esencial, que no es baladí, de que lo que un niño es no cambiará nunca. Lo que cambia en el tiempo es su desarrollo comportamental, intelectual, físico o emocional. Podrá mejorarse o atrofiarse, eso si, pero niño es y niño será. Podrá convertirse en un talento o quedarse “congelado”, podrá rechazar sus propios logros o vivir frustrado el resto de su vida.

Aquí entra el segundo número de nuestra clasificación. 1.0 es el niño o niña standard con sus peculiaridades. Ahora, según sean sus inclinaciones desarrollará nuevas habilidades, y cuando estas estén totalmente integradas, es decir dejen de estar en proceso de aprendizaje, subirá de nivel. 1.1 es ya un niño con dominio de las matemáticas o la escritura. 1.2 Es un niño que ahora ha alcanzado cierto nivel de expresión personal o intelectual. Este segundo número muestra las nuevas habilidades que nos mejoran en todos los campos humanos, no solo los intelectuales. Cada vez que comprobamos que algo que nos costaba esfuerzo, ahora se hace sin el hemos subido de nivel. Hemos integrado una nueva habilidad.

Defectos y fallos

Algunas habilidades con las que venimos al mundo, o en todo caso desarrollamos, pueden “estropearse”, o dicho con más propiedad, volverse por algún motivo en ineficientes. La timidez, miedos irracionales, dislexia, dificultades comprensivas, manías, alergias prejuicios,, son algunos de los aspectos típicos en el desarrollo infantil que nos llega a edad adulta. Como adultos podemos tener integradas habilidades que se expresan de forma muy ineficiente. Un mal carácter, un rechazo o falta de curiosidad por el aprendizaje, déficit de atención, nivel de frustración bajo, celos, pulsiones emocionales, falta de auto-control, etcétera. Cuando los seremos deseamos cambiar lo que realmente queremos es solucionar “estos defectos”. Ya que nos suponen una fuerte carga de desprecio personal, ocasionando progresiva falta de auto-estima y perdida de seguridad en las habilidades que si funcionan. Ahí es cuando decimos “Quiero ser como ésa u otra persona”. Pero en realidad nos estamos enfocando mal. Porque lo que esa persona expresa son unas habilidades expresadas de forma efectiva, y no vemos los defectos innatos que dispone en otras cosas en las que están igual que nosotros. Perfectamente nosotros solemos carecer de muchos defectos de gente que admiramos.

Entonces, lo que realmente deseamos es superar nuestras dificultades. Ello expresará la peculiaridad de lo que uno es, con defectos superados o no, y nunca la peculiaridad de lo que “otra persona es”. Eso sí, con habilidades mejoradas, con nuestros bugs solucionados, claramente pareceremos ser “otra persona”. Entonces ese tercer número irá subiendo a raíz de todo “arreglo personal”. 1.2.4 pasará a ser 1.2.5.
Y como suele pasar muy a menudo que la solución o mejora de ciertos “defectos o debilidades” manifiestan nuevas habilidades. Y es así como solo mejorando nuestras carencias subimos de habilidad, 1.3. Ya que lo que no era funcional ahora lo es, y en ése sentido nos cambiará notablemente como entendemos a la vida y a nosotros. La gente notará un cambio en nosotros. Hemos mejorado.

Concluyendo

La idea esencial de éste artículo es transmitir que lo que uno es lo será siempre. Lo que sucede es que nos expresamos de forma funcional o disfuncional, ya sea por malas experiencias o falta de recursos. Empezar a desear ser otra persona solo nos amargará la vida. Pediremos peras al olmo que somos. Si tenemos muy distorsionada la imagen de lo que es un ser humano esto puede llevarnos a una terrible vida de frustración y decepción personal. Lo que realmente somos se seguirá expresando de dos maneras, siempre: De forma constructiva o de forma destructiva. Si deseamos cambiar esas relaciones o tendencias deberemos mejorar los puntos débiles, deberemos integrar nuevas habilidades, deberemos construirnos y deconstruir nuestro comportamiento y hábitos.

Aquí está el cambio y no hay otros. La esencia emocional de lo que uno es, jamás será tocada. Y comprendiendo bien éste aspecto nos convertirá en seres más compasivos y comprensivos con los demás. Dejaremos de ver al triunfador como algo alejado de nosotros, y dejaremos de ver al perdedor o débil como otro ser alejado de nuestra naturaleza. No pretendamos entonces cambiar lo que somos porque entonces tenemos una potencial debilidad filosófica. No nos entendemos bien. Actualicemos nuestro sistema, ese es el trabajo de toda una vida. Seamos metódicos en ello. Ya que la esencia de lo que uno es no varía. Solo nuestros hábitos. Sustituyamos los que no nos funcionen. Busquemos y descubramos nuestra mejor versión de nosotros mismos.

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